El caballete:

Escritura semanal de pequeñas historias por un grupo de personas con mucha imaginación y poco tiempo libre.


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12° ronda de cuentos: Hágase la luz

Cuento escrito por: Simón Blasco
Palabras utilizadas: mano, energía, creación, uso de un viaje al pasado.



 Para cuanto santo, pecador, filósofo y laico hombre de mundo que ha visto su mano soñar con historias que vale la pena contar; traigo un cuento de hadas tan grande y terrible como la vida misma tan dado a la opulencia que trae lagrimas a los ojos de este humilde juglar, pero que me enorgullece sin rastro de pena puesto que soy su autor, y en el no hay mas que imagen mía y semejanza de lo que llego a mis ojos, puesto ante ustedes por la voluntad de mis dedos.

  Antes, mucho antes del primer amor y  de que la envidia escogiera su hogar, decidí tornar de la oscuridad de mis aposentos para viajar al reino de los hombres con el propósito de descubrir en ellos el significado de lo infinito. Durante la primera etapa de mi viaje me dispuse a cruzar la mar en un barco distantísimo cuyo capitán había decidido tocar la aurora, pues se decía que entre sus luces vivía aun el primer destello de la creación y que en el se encontraba el conocimiento de un universo anterior a la muerte; viajamos durante años por entre corales de piedra donde los niños habían buscado dominar la creación y se pensaban victoriosos. Lentamente y en silencio pasamos por entre sus chozas de palo, barro y dolor y fue allí donde escuché al primero de estos inocentes usar su voluntad para romper el techo del mundo; con sus ojos puestos en un cielo de luna menguante escuche atento la entonación de la primera plegaria y sentí mi corazón llenarse del espíritu humano, de la única religación existente, hecha no de sangre, sino del voto solemne de ser hermanos en el viento y en el mar, voto que muchos han olvidado en la tormenta.

 Habían pasado eras desde que inicié el viaje que me impuso este recuerdo, estaba por ese entonces caminando en el costado una carretera, hacía tiempo ya que mi capitán me había dado plaza para continuar mi viaje sólo, desde detrás de sus ojos de experiencia y cansancio me invito a seguir trazando rumbo entre los tiempos, mi único pensamiento se mantuvo con el mientras se perdía en linderos trazados junto a la frontera de la ilusión y la locura: “De ti aprendí la inocencia necesaria para soñar, siempre fuiste tú y solo tú el encargado de darle nombre al tiempo y a las cosas”. Volví mi cara al sol y comencé la travesía por ese sendero con la esperanza de encontrar más hombres y mujeres dispuestos a compartir trozos de sus vidas, para así yo aprender de ellos las cualidades que solo un ser mortal podía contener, algún augurio de cómo descubrir el universo en los granos de arena y lo esplendoroso de la naturaleza en una flor salvaje. Mas adelante logre ver una parada de autobús, al llegar vi frente a mí sentada una mujer joven de cabellos negros y ojos de un gris que han de poder tragarse al mundo por voluntad propia, le hablé y le dije:
-Has esperado por mucho tiempo para guiar este mundo.
A lo que ella respondió:
-Las brujas como yo tienen la oportunidad una vez cada tres eras.

  Hablé con ella de magia y posibilidad mientras paseábamos por entre calles de madera y bosques de concretos sentado a la ventana en la ultima hilera de una destartalada muestra de genialidad, me dijo que los hombres ya no hacían trueques con los cielos, sino que domaban sus fuerzas y las tornaban entre si, que descubrieron los caminos del pecado y como regresar sin que la balanza se descubriera a rebosar de reproche. Quiso decirme de su inmensa falta e indignación, de si misma y de los suyos, quiso abarcar el todo en la existencia aún en su limitación y bajo riesgo de perderse; se vistió a si misma en propósito mientras conversaba conmigo e intentaba obtener de mi una respuesta, una señal que tornara el día en noche y de nuevo en día, para así poder deshacerse de su mente y su talento, todo el entendimiento que por derecho había ganado. Aún estaba yo extasiado y perdido en su llanto que apenas puede responder con el mas suave de los susurros “Ten temple, en ti está la chispa de la magia necesaria para vencer la sombra”. La mujer se levantó de su asiento cuatro hileras mas adelante, caminó por el pasillo sucio y salio hacia la calle poblada de otras mentes que de nuevo comenzaron a sonar en mí pidiéndome redención, supe entonces que era tiempo de partir.

  Aun los escucho, tan fuerte como siempre, en un para siempre que nunca entenderán y que es precisamente lo que los hace especiales, su capacidad de ver sus propios límites los hace infinitos, de concebir imposibles y no tenerles miedo, de trazar ideas sobre las ideas y de extenderlas al mundo con tan solo sus manos. Aun los escucho, como ahora los escucho a ustedes que quieren nacer, en este momento en el que he regresado a mi oscuro aposento y es tan solo por designio mío que todo aquello que vi ha de comenzar.

Hágase la luz.

11° ronda de cuentos: Divagaciones de un viajero temporal


Palabras utilizadas: Mano, creación, energía
Requerimiento adicional: un viaje temporal

Veo luminosos reflejos de antiguas memorias encandilar mis pupilas. ¿Es acaso el tiempo, un omnisciente árbol, que se ramifica a partir de las decisiones; o una línea; trazada tal cual una película donde no decidimos, pero aun así somos actores del más antiguo teatro? ¿Qué ocurrió con el tal vez prometido? ¿Acaso solo fue ilusión de lo que llamamos libertad? ¿O nos observa paciente desde otra rama, u otro escenario donde nosotros pero no nosotros interpretamos/interpretan otro acto que nunca presenciaremos? Tantas opciones, tantas posibilidades que diluyen como agua entre nuestros dedos; pero ciegamente sabemos escoger nuestro camino ¿O es que acaso él nos escogió a nosotros para interpretar nuestro papel? No lo sé. Pasé mi vida preguntándome, y mi papel en esta obra me ha traído aquí. Aún en el silencio que confiere la inmensidad del universo en su majestuosa soledad hablo como si alguien me escuchara, una costumbre de cuando aún vivía con los humanos. Hace ya mucho tiempo, si es que en este punto vale la pena contabilizarlo, estudié a fondo los principios físicos que rigen nuestro universo; y con tecnología que tardó milenios en ser descubierta pude embarcarme en un viaje particular. Lo resumiré de forma simple: el tiempo es espacio en movimiento; y el espacio es tiempo detenido. A todos los entes vivientes e incluso los semi-vivientes que han sido descubiertos en el universo conocido todos han poseído la habilidad innata de viajar en su espacio euclidiano y de percibir las tres dimensiones con naturalidad. La mayoría tenía percepción del tiempo; aseguraban su existencia aún sin poder verlo directamente y mucho menos controlarlo. Una noción; una sospecha. Algo que no podemos ver pero que es causa de nuestra existencia; de toda existencia; y es que gracias al tiempo el universo no es como un cuadro inmóvil, dado que los cambios solo existen gracias a que existe el tiempo, y el tiempo solo existe gracias a que se dieron cambios.
En fin mientras otros utilizaban sus manos para crear más y más fuentes de energía o fuentes de creación y destrucción yo me encaminé a responder esas preguntas abandonadas; utilizando todos mis conocimientos. Me abastecí de la cultura y tecnología de cada civilización que conocí y al final de ese camino pude hacer algo que más nadie en todo el universo conocido había podido hacer: viajar en el tiempo. ¿Cómo? Si somos capaces de desplazarnos en el espacio euclidiano, y este a su vez se desplaza en el eje temporal; sacrifiqué mi capacidad de moverme espacialmente para poder deambular en la línea del tiempo por cuenta propia. Ello conllevó a una sensación de vértigo al ser espectador de como mi planeta se iba alejando de mí, paralizado en mi posición mientras él recorría indiferente su desgastada órbita. No supe como desplazarme en este nuevo eje al que pertenecía, el tiempo para mí se desplazaba igual que siempre mientras observaba el día a día del universo desde mi infinitesimal punto de vista. Vi mi planeta pasar año tras año cerca de mí antes que el sistema entero se alejara lo suficiente. Lo vi cambiar durante años de su tiempo y luego se marchó Posteriormente adquirí la capacidad de viajar, así que retrocedí a los días primogénitos del universo; donde me encontré en un vacío asfixiante siendo golpeado por una ola de material plasmático; la ola de expansión del universo llegando a mi ubicación. Tuve miedo de retroceder más a pesar de que me carcomía la curiosidad, un diferencial de tiempo en aquel vacío aniquilador había ocasionado en mí arcadas de mareo (netamente psicológico, no sé como expresarlo) por el inmenso vértigo. Supe entonces que aquello no aconteció para ser presenciado y emprendí mi viaje hacia adelante. Desde las coordenadas que me albergaban observé las galaxias crearse y disiparse; moldearse como nubes, fusionarse y volverse a separar. A veces pasaban por donde me encontraba y podía observar estrellas y planetas. A veces podía atravesar alguno y observar su núcleo interior brillar como una llama.
Me alejé hacia el futuro. Lo suficiente para el nacimiento y ocaso de millones de civilizaciones (solo pude ver unas cuantas por mi limitación espacial) y me acerqué a la época del auge de los agujeros negros. Algunos implotaban y generaban una nueva ola de material plasmático y de alta energía que se acercaba a mi de forma furiosa y me atravesaba como humo, indiferente a mi existencia, para seguir su camino. Una porción de ese material era tragado por otros agujeros negros, que engordaban y engordaban en base a destrucción.
Llegado a ese punto fue cuando por primera vez quise regresar, sin saber que se trataría de una tarea titánica. Ello por que el tiempo no es lineal como presentía si no que podía moverme en, creo yo, dos ejes (un plano). Así que hasta ese punto no sabía cuanto me había desplazado lateralmente en mi ignorancia. No podría decir cuanto ha transcurrido desde entonces, por que para mi no transcurre el tiempo, si no que yo transcurro en él; pero para mi consciencia, lo único activo en este viaje, ha sido milenios de búsqueda. El miedo de no poder regresar me invade de vez en cuando, dado que parece que no puedo morir, solo me esperaría una eternidad como el solitario espectador de esta magnificente obra de teatro; y sentía como la locura se asomaba en los bordes de mi consciente; ante la fatídica ausencia de todo aquello para lo que mi cerebro fue diseñado: movimiento, interacción con otros, decisiones, etc. En mi búsqueda observé mi planeta ser escenario de eventos que nunca ocurrieron ni ocurrirían en aquel en el que existí. No supe explicarlo, así que continué el recorrido. Pero pude regresar. Al fin pude llegar a las coordenadas temporales en los que abarqué el viaje y sentí el peso de mi cuerpo, por primera vez en... milenios y a su vez en milisegundos, y éste me hizo descender y golpear contra el suelo. Oh gravedad, ya no te recordaba. Mis miedos se esfumaron y me abracé a mi cordura. Tardé un poco en aprender a moverme nuevamente, aquel conocimiento empolvado y anhelado. Algunos compañeros me alzaban en el aire y me colocaban en una camilla.
-¿Estás bien UL1-55e5? –Preguntó uno de mis compañeros – Fue una dura caída.
-UL –otro de mis compañeros me miró significativamente. Lo sabía, lo recordaba ahora con más claridad, estaba preocupado, si este experimento no funcionaba, cancelarían el proyecto y no se haría más inversión en nuestro humilde laboratorio; ese capital alimentaría nuevamente las herramientas para crear fuentes de energía, quizás algún acelerador interplanetario.
-Fue un fracaso HTY –mentí con todas mis energías en poder hablar nuevamente. Desvié mi mirada. Él estaba tan destrozado y decepcionado como lo hubiese estado yo en su lugar tan solo 5 minutos antes.

Escrito por Daya.dmg 

11º ronda de cuentos


La noche hace su aparición al final de la jornada, los hombres y mujeres dejan de lado sus herramientas luego de terminar de recoger los últimos granos de cacao tostados al sol. Los rostros se despojan del cansancio de sus almas al poner lo pies en la arena, la energía frenética invade su ser, cada recodo de lo que son se revela. El arduo trabajo, los castigos bajos el claro cuero, la ira contenida de reyes y príncipes, el dolor de la injusticia, todo queda de lado al escuchar el mar, al respirar la noche, al palpar la vida en este efímero instante, en este relámpago de gozo. Y de pronto comienza, la energía vital y el retumbar de los cueros y troncos bajo las destrezas de múltiples manos se conjugan aquí, se fusionan en este momento de creación, la música fluye libre y fresca, renovadora, crea un mundo alterno de libertad para ellos, las manos aceleran su pulso, el ritmo se acomoda en los danzantes pies de todo el que escucha este latido de vida, toda la energía universal se asoma a este rinconcito de cielo costero. El rugir de las olas armoniza sin competencia con el rítmico sonar de los tambores. Las manos de los observadores aplauden tanto a músicos y bailadores como a si mismos. Las risas espontáneas y sinceras se asoman contribuyendo en la creación de esta maravillosa energía de triunfo, de dicha, de gloria, de olvido… mañana será otro día, es imposible saber si alguno de los aquí presentes volverá a estarlo, esto nunca se sabe cuando se es un esclavo, de menos valía que un animal de carga, un mal necesario para sus “dueños”. Pero por ahora, eso carece de importancia, la vida está aquí, el dolor carece de todo. Las llamas dibujan las siluetas danzantes en la arena que se levanta con cada paso que cae sobre ella. La magia musical continuará toda la noche, toda la vida en sus almas, bendecida por la eterna energía creadora de sus manos…
r. asuaje

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